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Lo que aprendí en DocTic

7 octubre, 2010

Si supiera cómo fabricar un gráfico de nube de tags colocaría estas palabras como eje de mis aprendizajes y reflexiones en DocTic:

Aprendizaje  Enseñanza  Diálogo  Autonomía Participación  Conocimiento

A continuación pongo en común algunas reflexiones, que espero tengan algún sentido para alguien. Son fruto de mi participación en la modalidad abierta y desde una perspectiva distinta a la de la mayoría de mis compañeros de curso, como es investigación y diseño didáctico de entornos virtuales para educación no formal de adultos.

Aclaración: Aunque sea redundante, aclaro que son ideas en proceso -algunas de las cuales creo que hasta yo misma podría discutir (así de discutidora soy!)- pero creo que valen como instancia de un continuum de reflexión, para motivar otras miradas y ser superadas en una mayor comprensión.

Participación

En otro post ya dije cómo descubrí que para mi participación es básicamente interacción, con lo cual entendí que parte de los “ruidos” que sentía con la metodología tenían que ver con el hecho de haber asumido, inconscientemente, que mi forma de entender la participación era la que manejaban todos.

Diálogo

Relacionado con ello leí en Carbonilla (en un post sin desperdicio) una frase que me provocó otro “insight”:

(…) si consideramos el pensamiento como una actividad completamente “mental” y “privada”, estamos expuestos a un importante malentendido en lo que respecta a la manera de como podemos mejorarlo. La creencia más corriente es que la reflexión engendra el diálogo, cuando, de hecho, es el diálogo el que engendra la reflexión.

Esta  última frase (en negrita mía) expresa exactamente mi experiencia: mi pensamiento definitivamente se activa en el diálogo, se estimula y abre a innúmeras perspectivas (a veces tantas que no logro asirlas y procesarlas como quisiera).

Vinculo a esto la especie de desorientación dialógica (si me permiten la expresión ;)) que me acompañó durante el curso. Si para mí,  participar es interactuar y pensar es dialogar, evidentemente la posibilidad de hacer un camino solitario como publicadora de posts no llenaba mis expectativas. Esta especie de frustración me hizo descubrir aspectos de mis creencias y experiencias previas en los cuales todavía no había reparado y que estaban influenciando mi visión.

¿Foro o blog?

Por ejemplo, reflexionando sobre mi preferencia por el foro como espacio para albergar el diálogo, me di cuenta que así como yo prefiero enfáticamente el foro en contextos de aprendizaje virtual, otros aplican la misma pasión para defender y justificar  las ventajas comparativas de los blogs para el mismo fin[1]. También me di cuenta que, entre las cosas que determinan esa diferencia de apreciación[2], juegan un papel muy importante las experiencias previas de diálogo y uso de herramientas en las que uno se ha formado y ha formado su idea de “diálogo”. Como dice AS en Carbonilla:

Al igual que pensar, se cree que conversar se sabe hacer desde siempre, y no sin razón: la gente se pasa la vida pensando y conversando sin que nadie les haya enseñado nada; o más bien, los aprendizajes se dieron de forma inconsciente, por ensayo y error, grabando en los comportamientos las consecuencias exitosas o fallidas de las diferentes maneras de hacerlo.


Modelos de diálogo

Esto me lleva a pensar que lo que tengo “in mente” cuando pienso en “diálogo” representa una de las muchas formas implícitas de entenderlo. (Hecho bastante obvio pero que tendemos a olvidar en la práctica cuando damos por sentado que por usar la misma palabra estamos hablando de la misma cosa.)

En mi caso se trata de un diálogo articulado en torno a un argumento que va transformándose a partir de las sucesivas intervenciones, cuyo resultado es un “todo mayor que la suma de sus partes”. O, como lo describe AS en su ya citado post, un diálogo

“(…)  vivido como un continuo progresivo en el que cada argumentación puede permitir un ascenso dialéctico hacia ideas nuevas y mejores.”

(Nota para AS: esto ya parece una payada :))

No se trata de un mero intercambio, sino de la construcción colectiva, horizontal y colaborativa de un bien común –una comprensión- que emerge del intercambio, que pertenece y enriquece a todos.   (Nuevamente Carbonilla describe muy bien las dificultades iniciales, de contenido y procedimiento, que hay que superar para que un diálogo así  tenga lugar.)

La lógica de la herramienta

Percibí también que en mi preferencia por el foro subyace – curiosamente- una idea de “cosa pública”, de apertura, de “commons”, generalmente más asociada a los blogs que a los foros.

Si aceptamos que las herramientas no son neutrales y que así como nosotros actuamos sobre ellas, ellas actúan también sobre nosotros (cfr. Burbules y Callister, 2000), entonces podemos preguntarnos de qué formas la lógica implícita en esas herramientas condiciona nuestras prácticas.

¿Qué significa para el diálogo que en un blog haya un dueño que tiene la palabra y los demás sean lectores o comentadores? ¿Cuál es la naturaleza del contenido, de las ideas que aparecen allí, a quien pertenecen? ¿Qué papeles o roles impone o induce la herramienta en los actores involucrados?

Si lo analizo a partir de mi particular experiencia y creencias, considero que el blog en cuanto herramienta, así como ofrece inmensas posibilidades de comunicación y reflexión, impone también condicionamientos al diálogo y lo “formatea” desde un punto de vista técnico que tiene también connotaciones de tipo más filosófico y social.

  • El blog surge como bitácora o “diario” virtual (de allí su estructura cronológica, por ejemplo). Como tal, más allá de admitir la posibilidad de varios autores, la herramienta está pensada como plataforma de publicación individual, con la posibilidad de recibir y devolver comentarios. El diálogo es una posibilidad del blog, pero no una condición necesaria ni un objetivo.

Entonces me pregunto, elegir el blog como medio principal de la experiencia educativa ¿refleja una postura acerca del papel secundario del diálogo en el proceso de aprendizaje?

  • El diálogo en un blog no es horizontal ni simétrico: hay un dueño plenipotenciario (o anfitrión, para ser más amable), que determina y controla qué y quién publica, y sobre qué, con quien y hasta dónde interactúa.

¿Exagero al pensar que en la lógica del medio subyace la idea de un diálogo interesado, por el cual hay personas que pueden ser ignoradas como interlocutores válidos dentro del proceso de aprendizaje, por el solo hecho de la preferencia individual del autor del blog? Si el medio es el mensaje, entonces ¿no estaríamos favoreciendo una mirada instrumental sobre los vínculos y las personas?

  • El formato post/comentario, a mi juicio, es más compatible con una comunicación de tipo radial -en la cual el autor está en el centro-, que con un formato tipo red -donde los nodos se comunican entre sí horizontalmente-. [3] En la comunicación entre blogs la comunicación puede ser más horizontal, habría que analizar los grafos del curso desde esa perspectiva para ver cómo es.

No obstante las consideraciones anteriores, soy consciente de que la mayoría de los participantes disfrutaron mucho la experiencia y con certeza el curso fue muy fructífero. Por lo cual podría pensar que estas elucubraciones no tienen sentido… O quizás sí, en un sentido más sutil y profundo… No se.

Por lo pronto, me parece razonable pensar en la conveniencia de que los diseños de espacios virtuales de aprendizaje centrados en blogs se enriquezcan con otras instancias de diálogo.

Más allá de las conversaciones distribuidas

Otra consecuencia que yo particularmente viví fue el contraste entre mi expectativa de diálogo/pensamiento grupal y los discursos individuales, con sus eventuales diálogos en forma de comentarios. (Que descubrí que puedo caracterizar como conversaciones centralizadas y descentralizadas).

¿Podemos identificar un hilo, un discurso emergente de las intervenciones y conversaciones distribuidas? ¿Existe un “algo más” grupal, más allá de las conversaciones distribuidas? ¿Cómo acceder a eso, como participante y como docente/moderadora?

No llegué a encontrar una estrategia satisfactoria para enfrentar este problema: En mi caso la cantidad de información que me llegaba a través del diario del curso y de los comentarios me resultaba abrumadora. La propuesta de detenerme solo en lo que me llamara la atención no resolvía el problema de tiempo invertido en el escaneo general (Sobre todo al inicio, cuando la gente menos se conoce y más escribe). A su vez, el seguimiento más o menos azaroso o constante de algunos participantes me dejaba con una sensación de fragmentación y aislamiento. Quizás no haber participado casi de las sesiones sincrónicas disminuyó mis oportunidades de contacto grupal, como también el hecho de no conocer a los participantes – tal como se conocían los de la modalidad formal-.

¿Escribir o no escribir? Una disyuntiva legitima para la autonomía

La tarea de escribir y no recibir feedback no me resultó indiferente. Diego nos estimula a escribir para nosotros mismos, para nuestro aprendizaje. Coincido en que es una práctica valiosa, pero nuevamente la lógica de la herramienta se cuela generando tensión ente el escribir para uno y “publicar” para otros.  Escribir de modo comprensible implica un esfuerzo de elaboración de las ideas que es en si mismo un aprendizaje. Pero también implica un trabajo de elaboración y tiempo extra. ¿Para qué invertir energías en el blog si no se si alguien me va a leer -y de todas formas, escribiendo o no, puedo aprender-?

Si la motivación es el interés individual, entonces la autonomía -que nos lleva a focalizarnos con eficacia y eficiencia en nuestros propios objetivos- podría llevarnos a desistir de la tarea de escritura pública como resultado de un balance costo beneficio.[4]

¿Donde está el diálogo?

(Final abrupto – pero emotivo- para terminar esto que de tan largo no va a conseguir nadie que quiera terminar de leerlo.)

Más allá de las disquisiciones anteriores hay una pregunta que persiste: ¿Donde está el diálogo en un curso como DocTic? ¿Dónde sucede?

Y pude preguntárselo a Diego Leal en un congreso en San Pablo, donde tuve el gusto de conocerlo personalmente y conversar bastante durante 3 días. Fue gracioso, porque estábamos sentados juntos en el auditorio y él me devolvió la pregunta diciendo: “y donde está el diálogo ahora?”.

Entonces yo imaginé algo así como un polvito mágico de colores flotando entre nosotros y le dije “acá”, señalando dubitativamente el aire, consciente de no tener pruebas científicas para apoyar mi tesis intuitiva (glup!). Y en ese momento de apuro intelectual vino a mi rescate el recuerdo borroso, pero entrañable, de mis clases de filosofía de la educación a fines de los 80´ y Martín Buber con su esfera del entre. Concepto que pervive en mi memoria como aquella comunicación o unidad que se crea entre dos o más personas, que se percibe como un algo más, que supera esas individualidades y las contiene. Yo lo asimilo con esas experiencias de diálogo de las cuales salimos renovados, distintos, enriquecidos, cambiados y gozosos y de las cuales algo dije en líneas anteriores.

No llegué a comentárselo a Diego, pero esos días de conversaciones presenciales tuvieron algo de ese sabor. Como también lo tuvieron algunos encuentros asincrónicos  a través de los blogs y comentarios de compañeros de curso.

“El hecho fundamental de la existencia humana es el ser humano con el ser humano. Lo que singulariza al mundo humano es, por encima de todo, que en él ocurre entre ser y ser algo que no encuentra par en ningún rincón de la naturaleza. El lenguaje no es más que su signo y su medio, toda obra espiritual ha sido provocada por ese algo. Es lo que hace del hombre un hombre.(…) Sus raíces se hallan en que un ser busca a otro ser, como este otro ser concreto, para comunicar con él en una esfera común a los dos pero que sobrepasa el campo propio de cada uno. Esta esfera, que ya está plantada con la existencia del hombre como hombre, pero que todavía no ha sido conceptualmente dibujada, la denomino la esfera del “entre”.

Martin Buber, en Qué es el hombre.

Quizás, ahora que lo pienso, lo importante sea que más acá o más allá de las herramientas y espacios de diálogo que configuremos, tengamos la expectativa y disposición para encontrarnos en esa esfera del “entre”.


[1] Ver comentario de Niky a un post de Rita Kop  http://ritakop.blogspot.com/2010/09/clear-challenge-in-learning-match-or.html)

[2] En este post de Rita Kop http://ritakop.blogspot.com/2010/09/contrasting-institutional-learning-with.html#comments se refiere al tema señalando por ejemplo una investigación que sostiene que los aprendices que se definen como auto dirigidos se inclinan mas al blog o al lurking y los mas sociales a la discusión en foros (aunque esa distinción entre auto dirigidos / sociales no creo que sea excluyente, pero eso es otra discusión).

[3] Un ejemplo que contrarresta esta característica es la Sala de invitados de Carbonilla, donde el “dueño” del blog cede la palabra a amigos e invitados para que publiquen sus posts. La imagen del cómodo sillón vacío que la representa da idea de expectativa por la palabra del otro, del silencio y la escucha que antecede al diálogo.

[4] Rita Kop menciona en su post este aspecto de la autonomía  http://ritakop.blogspot.com/2010/09/clear-challenge-in-learning-match-or.html)

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4 comentarios leave one →
  1. 8 octubre, 2010 6:22

    Antes que nada te agradezco Estela tu lectura de Carbonilla y la mención que haces de algunos de sus contenidos en esta entrada. Una precisión: la idea de la relación entre pensamiento y diálogo que describo en mi blog está sacada del libro de Matthew Lipman: Pensamiento complejo y educación (Ediciones de la Torre), un texto de lectura imprescindible para los que estamos en estos temas.

    Me parece muy interesante la oposición que propones entre blog y foro. Sólo matizaría que un blog puede ser compartido (aunque es verdad que continúa existiendo la figura del “propietario” que mediatiza la horizontalidad de la comunicación), pero también el foro suele tener un “administrador” que puede regular su dinámica.

    De todas formas me pregunto si no se podría proponer funciones complementarias, y asignación de funciones diferentes en tiempos también diferentes dentro de los procesos de aprendizajes.

    Según mi experiencia como profe de filosofía en secundaria el foro, desde que lo utilizo como extensión virtual de las clases presenciales, se ha convertido en el instrumento paradigmático de expresión libre y profusa del pensamiento adolescente. A diferencia del blog que hasta hora siempre estuvo más ligado a las “tareas” y a las propuestas dirigidas, también al esfuerzo de síntesis, recapitulación y producción individual.

    En fin, una interesante reflexión la que propones, que bien plantea como dices un caso concreta de la inevitable relación entre las herramientas y nuestras prácticas.

    Me encantaría Estela tenerte en mi sala de invitados. ¿Te animas? Si lo haces puedes escribirme a sarbach.alejandro@gmail.com

    Un abrazo

    Alejandro

    • 8 octubre, 2010 9:53

      Gracias a vos Alejandro, por Carbonilla y por responderme!! (y tan rápido!! :))

      Tienes toda la razón en cuanto a la cita de Lipman, en tu post queda claro y en el mío induce a confusión – es que me gustó la forma cómo lo expresabas!-. De todos modos me viene bien la referencia del libro y es un estímulo extra para leerlo.

      Coincido plenamente en la conveniencia y riqueza de integrar las dos herramientas con propósitos y en momentos diferentes dentro de la propuesta de aprendizaje. Mi foco crítico estaba más centrado en la utilización del blog como instrumento o contexto de diálogo (que debo aclarar que en los cursos de Diego se complementa con videoconferencias sincrónicas semanales).

      De hecho estuve a punto de poner de título “Foro vs. blog”, como se usa ahora para presentar algunas alternativas (ej. grupo vs. redes), pero quise evitar la connotación de exclusión que tiene la palabra versus, pues me parece que ese tipo de planteos nos lleva a posiciones rígidas y reduccionistas. (Me gustaría escribir un post sobre eso, pues veo que gran parte de las innovaciones y transformaciones se plantean como un nuevo dogma que niega lo anterior en bloque).

      En cuanto al administrador del foro o el blog colectivo, claro que son elementos que entran a complejizar el análisis, acentuando la lógica de la herramienta o modificándola hasta ponerla en puntos máximos de tensión (una de las cosas que mas me divierten como diseñadora didáctica rebelde que soy).

      También dentro del espacio de interacción que ofrece y delinea la herramienta entra toda la cualidad de las interacciones (puedo imaginar, por lo que dices, que el foro de clase en contados momentos se parece al diálogo de la comunidad de indagación. Y obviamente conozco esa experiencia en carne propia). Desde mi punto de vista, los mayores desafíos siguen en el plano humano de la comunicación y no en el tecnológico.

      Finalmente, GRACIAS por la invitación a tu sala!!!!! 🙂 Me siento muy honrada!! Pero ahora me inhibí y no sabría qué aportar!!! Con gusto, si se me ocurre algo te escribiré, y lo mismo, si algún punto de vista o tema de lo que publico te parece de interés me decís.

      Un abrazo,

      Estela

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