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Participación ¿interacción o expresión?

11 septiembre, 2010

Una de mis motivaciones para participar de un curso abierto como DocTic es entender desde la vivencia sus características distintivas y desde ahí pensar y re pensar mi práctica y mi experiencia previa como diseñadora de cursos virtuales.

Por eso me propuse realizar la actividad de la semana 7: analizar la participación en el curso, desde una perspectiva comparativa de DocTic (como ejemplo de curso abierto, basado en red) y mis cursos previos (ejemplo de cursos basados en grupo y comunidad de aprendizaje), intentando identificar las diferencias, ventajas, desventajas y desafíos que arroja la comparación.

Bueno, luego de muuuuuuucho analizar y darle vueltas, creo que algo se (me) clarificó…

 

Me dí cuenta que para mí, participación es básicamente interacción. Es formar parte de un todo vivo, activamente, en relaciones de ida y vuelta. Es quizás la participación que puede darse en el grupo, donde hay un sentido y un cuidado del “nosotros” (que no implica cerrazón, pero eso es otro tema).

En contraposición con esta perspectiva creo que hay otra forma de entender la participación, básicamente como expresión. Y es la forma más típica (me parece) que se da en la red: auto expresión individual en un espacio abierto, con potenciales interlocutores, entre los cuales, eventualmente, alguno/s se convertirá en interlocutor activo y podrá establecer algún tipo de interacción.

  • Un ejemplo claro de participación como interacción puede verse en un foro activo, donde –idealmente- los miembros debaten o conversan sobre un tema, interactuando y construyendo sobre los aportes de todos.
  • Un ejemplo de participación como expresión es la publicación de posts o comentarios en blogs, que no necesariamente van a desencadenar una interacción.

Se me ocurre que otra forma, solapada con la anterior, de entender la participación es como contribución: ya sea en forma de puesta en común de la reflexión/trabajo personal (en el blog por ej.) o el aporte de recursos (por ej. en Diigo).

Por último, podríamos  incluir la famosa “participación periférica legítima” propia de las comunidades de práctica. Una especie de sentido de participación que si bien es externamente pasiva puede ser interiormente muy activa y productiva (todos sabemos que nuestros silencios de participante no equivalen necesariamente a inactividad).

 

Participación ¿Gratificación o frustración?

Entremezclado con todo esto hay un elemento que me parece muy importante y es la expectativa de la participación, o mejor: del participante.

La participación como interacción tiene una clara expectativa de respuesta: hay una acción que espera una reacción.  Si para mí participar es interactuar, me voy a sentir frustrada si mis posts no reciben comentarios o si no recibo algún tipo de señal o reacción a mi presencia. (Por eso, aprovechen y comenten algo :P)

Si en cambio concibo a la participación como expresión o contribución, el simple hecho de dar mi aporte es un fin en si mismo, suficientemente satisfactorio.

En el caso de la participación periférica legítima, me parece que la expectativa sería que nos permitan de hecho participar. Un ejemplo de ello sería el de las personas que, inscriptas o no en DocTic, aprovechan los recursos y huellas de participación activa de los miembros activos del curso.

***

Si bien estas disquisiciones son muy abstractas y no se si significativas para quien las lea, sintetizan y de algún modo aclaran, muchas preguntas y contradicciones que sentí en este tiempo.

Bueno, hasta aquí mis reflexiones por hoy. O mejor dicho mi “participación como expresión”, pues hay mucho más que me gustaría poder plasmar por escrito y debatir. Espero poder continuar.

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4 comentarios leave one →
  1. 12 septiembre, 2010 21:00

    Hola

    Muy buena tu intervención sobre participación, das unos puntos muy interesantes sobre la forma en que actuamos según los intereses que tengamos al escribir. Definitivamente el interlocutor es muy importante, no basta con participar en un curso donde solo se escriba lo que uno piensa, aunque es un ejercicio bastante bueno porque nos damos cuenta de lo que estamos pensando y del conocimiento que estamos construyendo, pero cuando hay interlocutores nos permite también darnos cuenta que para otros lo que decimos es válido o es por el contrario algo que cause polémica. El interlocutor hace que el conocimiento se amplíe, que aprendamos más y que nos enriquezcamos con sus experiencias.

    Esta participación en DocTic no ha sido fácil, creo que uno en un curso de estos puede caer en la monotonía porque siente que hay que hacer siempre lo mismo, pareciera a veces una misma forma en la que hay que actuar y se puede perder sentido a lo que se está haciendo, creo que la validez del interlocutor cobra fuerza aqui, porque puede hacer que se dinamice más y se creen intereses para todos, compartir saberes es muy productivo siempre que se haga de una manera que genere conversaciones entre las personas, pero no es fácil decir que se crea un blog para uno mismo, yo me lo propuse al principio, pero creo que siempre está latente la mirada de los otros sobre lo que uno produce, lo cual hace que uno se anime mucho más. Tal vez puede ser una mirada un poco egocéntrica como algunas veces lo dije en mis escritos, pero lo veo más como una manera de mantener aprendizajes más dinámicos.

    Gracias por generar conversación en mi con tu escrito.

    Gloria Figueroa O.

    • 20 septiembre, 2010 16:05

      Hola Gloria, antes que nada disculpas por no responder antes y gracias a vos también por generar conversación con tu comentario!

      Yo también percibo una tensión en el hecho de crear un blog público para escribir para uno mismo. Creo que el medio trae una lógica consigo -por ej. ser público, ordenarse cronológicamente, etc.- que no puede ignorarse y que de algún modo condiciona. Creo que escribir para uno mismo ya es muy útil porque nos refuerza en el lugar de protagonistas de nuestro aprendizaje en la medida que no escribimos para un juez externo (profesor, nota, expectativa ajena) sino para nosotros mismos, para nuestro aprendizaje y reflexión. Y coincido con vos en que la presencia de otros puede ser un gran estímulo y valor agregado, desde que nos permite poner en dialogo ese pensamiento propio que hemos escrito con el de otros, para poder encontrar acuerdos, matices, desacuerdos, desafios, etc. que por un lado nos pueden llevar a mejores comprensiones y aprendizajes y por el otro nos ofrecen el calor de la compañia.
      Como dices: “compartir saberes es muy productivo siempre que se haga de una manera que genere conversaciones entre las personas”.

      Gracias Gloria! seguimos conversando…
      Estela

  2. Luz Marina Rodriguez A permalink
    12 septiembre, 2010 23:01

    Buenas noches Estelaripa. Hay diversas formas de participación como lo dices, unas más activas que otras pero con fines similares: mejorar mi visión del mundo. Cuando escribes una carta (o cuando escribías pues se trata de una forma de comunicación en vía de extinción), siempre esperabas respuesta. Si bien esa respuesta es parte del proceso que se espera pueda desarrollarse (la ida y vuelta del mensaje y su complementación con la otredad), el solitario hecho de escribir ya es una participación en la relación. Tenemos multitud de información en la conciencia que en un momento determinado puede pugnar por salir. Escribir (o escribirse, o pensarse), son formas de autocomunicación, de limpieza interior, de mejorarmiento personal. Lo ideal, de cualquier forma, es la interacción, la misma que siendo tan efectiva se puede implementar con solu un click y una pizca de buena voluntad. Saludos.
    Luz Marina Rodríguez.

    • 20 septiembre, 2010 16:27

      Hola Luz Marina, gracias por tu comentario!

      Creo que en la respuesta a Gloria ya hay referencia a lo que comentas sobre la importancia tanto de la escritura como expresión como de la escritura como diálogo. Lo único que agegaría es que la interacción de calidad no siempre me parece tan sencilla como “un clic y una pizca de buena voluntad”. Creo que el verdadero diálogo, el que nos desafía y enriquece, el que no nos deja igual que como estábamos antes, siempre es un proceso con sus complejidades y esfuerzos, tanto en lo virtual como en la presencialidad. No te parece?

      Saludos
      Estela

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