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¿Predecir o construir el futuro?

30 marzo, 2010

En el marco del curso ELRN10 se nos ha propuesto la lectura y comentario del (extenso) artículo de S. Downes: El futuro del aprendizaje en línea; diez años después, de 2008 cuya versión inicial fue escrita en 1998. Aqui van algunas reflexiones…

Buena parte de las predicciones sobre la evolución de la tecnología y el aprendizaje en línea que planteó S. Downes hace 10 años se cumplieron. Y ahora en su nuevo artículo redobla la apuesta al futuro.

El ejercicio de predecir es interesante y solo puede ser realizado por personas con una amplia visión y conocimiento. Y también con una dosis de coraje, pues no son pocos los que han visto que sus predicciones nunca se cumplieron. (David Buckingham, en Más allá de la tecnología  y Christine Hine, en Etnografía virtual discuten e ilustran muy bien este tema.)

Futuro de “primera clase”

Al terminar de leer el artículo me quedó la sensación de una imagen de futuro bastante distante de la realidad – local- que conozco y para la que me interesa más trabajar.

–          Vitoria, de 13 años,   no  accede a Internet porque no tiene computadora, ni celular, ni un barrio medianamente tranquilo como para caminar hasta el cibercafé sin arriesgarse a ser víctima de violencia. Vuelve de la escuela y se queda encerrada mirando TV, actividad aburrida, pero segura, hasta la noche que llega su mamá.

–          El único amigo/colega de mi entorno físico que tiene un blog, lo inició este año y a instancias mías (y miren que tengo amigos muy intelectuales!!!)

–           Los pocos que conozco con acceso a Internet desde el celular, lo tienen pago por sus trabajos.

–          La mayor parte de los adultos que participan de nuestros cursos virtuales trabajan muchas horas en sus comunidades locales, pasan mucho tiempo viajando desde y hacia su casa, atienden a su familia y están comprometidos con diversas actividades sociales. Para ellos el tiempo para conectarse o el tiempo neceasrio para aprender una aplicación nueva es crítico.

En fin, solo unas pinceladas desordenadas para ilustrar cuantas otras realidades coexisten (y eso que hablo desde ciudades como Buenos Aires y San Pablo…) que no se identifican fácilmente con el presente y el futuro que  describe Downes.

Como si habláramos de un  futuro “primera clase” y un futuro “clase turista”. Y esto me genera varias preguntas:

  • Será que la realidad que conozco está simplemente “atrasada”?
  • Será que tiene que alcanzar el “futuro” por el mismo camino que  ya está marcado?
  • Será que este futuro es lo mejor, lo que más nos sirve?
  • Y en todo caso, donde está la voz, el relato de esta otra realidad  que no coincide con esa “primera clase”?

Creo que cada vez más somos responsables por desarrollar un discurso diferente, que ponga a la luz otras realidades, aquellas en las cuales, y por las cuales trabajamos, que presentan usos diferentes de la tecnología y también construyen significados diferentes acerca de ella.

Futuro “anónimo” o “todo terreno”

También me quedé pensando en la idea de un  futuro “anónimo”, sin autor, sin destinatario, “todo terreno” apto para todo contexto. Por el contrario, me parece que es necesario decir desde qué lugar y para quien se prevé ese futuro expresado como tendencias generales o generalizadas.  Porque no es todo lo mismo.

Por momentos me dió  la impresión que se rozaba una visión reduccionista, característica del discurso dominante acerca de la tecnología (Zubero, 1999), en la cual:

“Se ofrece una información sesgada sobre las NT, donde prima la afirmatividad sobre la negatividad (se menciona lo que son pero se omite lo que no son), la asertividad sobre la problematización (se dice lo que son y se cierra el discurso sobre otras alternativas posibles o problemas que podrían plantearse), la descripción sobre la proyección (se soslaya la discusión de alternativas de futuro, de proyectos, de fines y valores).”

¿Predecir o construir?

Me quedó también la impresión que el protagonismo de ese futuro estaba más liderado por la tecnología que por las personas.  Algo así como que la tecnología avanza y las personas debemos correrle detrás, adaptarnos, encontrar sus utilidades, usarlas para innovar, etc. Si bien esto tiene algo de verdad, porque la tecnología vino para quedarse, muchas veces se utuliza como un destino fatal, al cual solo nos queda someternos “si no queremos perder el tren del futuro”.

Una pequeña anécdota: A fin de año cambiaron los dueños de la escuela de mis hijos y nos citaron a una reunión para presentarnos los nuevos lineamientos. Abrieron con un video que presentaba los vertiginosos cambios que se estaban dando con las nuevas tecnologías, presentando  datos del tipo cantidad de profesionales chinos e hindues por norteamericano y por puesto de trabajo, etc.

Luego de la proyección los directivos comenzaron un discurso acerca de preparar bien a nuestros hijos para poder competir con los chinos y a continuación informó del aumento de horas de clase, mayores exigencias, fuerte inversión en tecnología: pizarras digitales en todas las aulas y, en tres años, una notebook por chico. Por supuesto también: 15% de aumento.

Cuando llegué a casa fui a buscar el video en You Tube – no podía creer que la consigna hubiera sido ganarle a los chinos- y vi con asombro que el video habia sido realizado por una escuela para promover el debate con los padres acerca del tipo de educación que creían necesaria para el futuro.

En nuestra escuela, en cambio, lo que era estímulo se tomó como receta y lo que era pregunta se dio como respuesta. Conclusión: “el futuro se viene encima indefectible: salvese quien pueda -y por favor, estemos entre los que se salvan-.”

“Nuestro argumento sugiere que el agente de cambio no es la tecnología en si misma, sino los usos y la construcción  de sentido alrededor de ella.”  Hine, Christine (2004) Etnografía virtual, Ed. UOC, Barcelona. P.13

Yo creo que el futuro requiere de ideales, de valores, de diálogo, de estrategias y políticas pensadas para todos y no para los más favorecidos. Que aunque no podamos creernos amos de la tecnología, tampoco podemos ser sus esclavos, olvidando que es fruto del trabajo de personas y organizaciones, con motivos y valores, que podemos compartir o no, favorecer o no.

Es verdad que Stephen destaca el papel de la gente para imponer usos y valores, como por ejemplo en el caso de las licencias creative commons, los contenidos abiertos, las plataformas, etc.  Y da cuenta de las tensiones y conflictos políticos y económicos que existen al respecto. Sin embargo no me queda claro hasta qué punto asume, como tan bien explicaron Burbules y Callister (2000) en su libro Riesgos y promesas de las nuevas tecnologías,  que  el enorme potencial de las nuevas tecnologías es tanto riesgo como promesa, e indisolublemente ambas cosas.  Que las NT son intrínsecamente peligrosas y que la peligrosidad de las NT radica justamente en su capacidad para influir en gran escala, de un modo impredecible que escapa a nuestras posibilidades de previsión (la incalculabilidad que menciona Zubero) y que por su naturaleza es ambivalente.

Por tanto creo que es preciso tener una actitud prudente y crítica, y sobre todo abierta a las distintas realidades y valores, desde la consciencia de que aún las mejores cosas tienen su lado negativo (y viceversa). Por eso me gusta tanto esta imagen:

“El etnógrafo habita en una suerte de mundo intermedio, siendo simultaneamente un extraño y un nativo.” Hine, Christine (2004) Etnografía virtual, Ed. UOC, Barcelona. P.13

Creo que esta idea de estar entre uno y otro mundo, entre tecnofilos y tecnofobos, entre conectados y desconectados, entre nativos e inmigrantes, entre primera clase y polizón, nos permite enriquecer la mirada y permanecer abiertos.

(Bueno, tardé tanto en la introducción que no llegué a los temas que pretendía abordar; grupos vs redes, APA/PLEs y comunidades de aprendizaje!!!.  Pero dejo por ahora).

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2 comentarios leave one →
  1. 2 abril, 2010 0:21

    Estimada Estela

    Espero que estés muy bien. Estaba leyendo acerca del aporte que haces sobre la lectura de Downes y créeme que me sorprendo mucho por tus pensamientos, ya que estoy muy de acuerdo con muchos de tus planteamientos, que se ve muy reflejado no sólo en Colombia, sino en todas las regiones de Latinoamérica con relación al uso de las TIC en la actualidad.

    Créeme que no me había atrevido a decirlo pero pienso que el artículo es una visión muy “positivista” de la realidad, o por lo menos lo que se ve en estos países el cono sur. Quizás en países desarrollados la historia es otra; sin embargo lo que vi en el transcurso del artículo es que, desde mi punto de vista, falta muchísimo para la realidad.

    Lo veo en ejemplos claros: como bien lo dices el acceso a Internet por el celular es un “lujo” de pocos, con costos a veces muy altos e inasequibles a personas que tienen por ejemplo un salario mínimo como el colombiano, que no alcanza ni los 300 Dólares mensuales, y eso que muchos ganan menos de esa cantidad. ¿Qué pasará con personas que viven por menos de un Dólar al día en muchos países?

    No critico los desarrollos vistos en este artículo y su evolución, pero si pienso que es una “fantasía casi utópica” mientras existían grandes monopolios que buscan solo satisfacer sus arcas económicas. Es triste decir que la tecnología es para algunos pocos, y a pesar de los esfuerzos hechos por nuestros gobiernos, vemos que cada día crecen las necesidades.

    Como lo dije en un comentario anterior en otro blog, no basta con decir que dotamos a nuestras escuelas de computadores; si, por ejemplo, dan computadores con sistemas operativos obsoletos, que el día de mañana estudian los alumnos con dichos sistemas operativos y salen con conocimiento “obsoleto” a nuestros mercados laborales.

    La tecnología ha evolucionado considerablemente, y ojala siga evolucionando, pero ¿para quién evoluciona? para los usuarios finales o para esos monopolios que buscan tener su mercado asegurado. Quizás el ejemplo claro de esto son los Iphone… ¿cuánto vale actualmente? ¿Cuánto durará vigente esta tecnología?¿Será solo cuestión de moda?…es pensar y que analicemos.

    Saludos, Guillermo

    • 5 abril, 2010 19:11

      Estimado Guillermo, gracias por tu extenso y atento comentario!!! Y disculpa que no respondí antes (estuve desconectada 🙂 Me interesa todo lo que planteas y coincido en la necesidad de aportar una mirada critica desde nuestro contexto latinoamericano. Creo, por ejemplo, que es clave la pregunta que planteas: para quién evoluciona la tecnología? Y no lo digo para establecer posiciones encontradas, sino como una pregunta que nos ayuda a mantener la mirada crítica, a no olvidar que no todos tienen las mismas posibilidades, ni las mismas necesidades, ni siquiera las mismas ideas acerca de lo que es una vida buena. Gracias nuevamente y hasta pronto!

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